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La víctima y sus derechos en Colombia

 

Habiendo ya la Víctima salido de su ostracismo y cobrando un papel protagónico en la ciencia penal y sus ciencias auxiliares, es menester analizar cuáles son las condiciones para el reconocimiento de esta condición, así como su rol dentro del escenario procesal, siendo éste donde se materializa el derecho sustancial, y también los mecanismos, previstos tanto por el derecho interno, como por el internacional, para la satisfacción de sus intereses y pretensiones.

Naciones Unidas

Introducción

La evolución del concepto de la víctima comenzó como un elemento más del recorrido criminal (dogmática penal) hasta su reconocimiento como sujeto de derechos (victimología) en los instrumentos internacionales de derechos humanos, jurisprudencia internacional, y la irradiación del cambio de óptica del tratamiento de la víctima y de sus derechos en el ordenamiento jurídico interno en Colombia.
En un primer momento la víctima fue olvidada en los estudios teóricos tanto en el derecho penal como en la criminología clásica. Estas disciplinas consideraron al sujeto pasivo de la acción punible como “el perjudicado”, es decir, aquel individuo que veía directamente lesionados sus derechos y bienes durante el iter criminis. Sin embargo, la dogmática penal quedó corta en la explicación de la víctima, ya que, centró sus estudios en los fines de la pena, la política criminal, y en los derechos del sindicado (Laurrauri, 1993, pág. 54).

Paralelamente a la criminología positivista, surgió la victimología positivista, definida por Benjamín Mendelsohn, “como la ciencia que se propone estudiar la personalidad de la víctima en su totalidad, es decir, la analiza desde el punto de vista biológico, psicológico y social, con la finalidad de llegar a una profilaxis victimal” (Pérez Pinzón & Pérez Castro, 2006, pág. 148). Esta primera corriente de la victimología se caracterizó porque su ámbito de estudio era solamente centrado a las relaciones entre el sujeto activo y el sujeto pasivo del hecho criminal común y consideraba también al lesionado como responsable del iter criminis (Pérez Pinzón & Pérez Castro, 2006, pág. 154).

La aproximación de la victimología tradicional puede resumirse en tres puntos, según Peters (1988, pág. 107): el primero, la creación de clasificaciones de la víctima basadas en las “variables psicológicas y sociológicas”; el segundo la inclusión de todos los fenómenos y circunstancias (sociales, históricas, económicas, y antropológicas) que generan la victimización, así por ejemplo, la natalidad, el aumento demográfico y la contaminación; y el tercero, la clasificación de la víctima basada en la culpabilidad del sujeto pasivo en el momento de la causación del hecho criminal, asignándole a ésta un papel causal y estático ligado a las relaciones con sus victimarios (Laurrauri, 1993, pág. 56). En esta medida, se puede señalar que la victimología tradicional partió de un marco de estudio de la víctima muy restringido con relación a los derechos lesionados, por lo que este estudio se apartará de esta concepción de análisis.

Por tal razón se tiene como objetivo general: Identificar el manejo de la víctima en el proceso penal en Colombia.

Para lograr el objetivo anteriormente referenciado cabe destacar que fijaron los siguientes objetivos específicos:
– Analizar las diferentes corrientes de la dogmática penal
– Verificar el concepto de víctima en la victimología
– Determinar los derechos de la víctima en la regulación jurídica interna e internacional.
En cuanto a la metodología utilizada, es importante señalar es parte del fruto de una investigación de naturaleza sociojurídica, es decir aquella que con una perspectiva jurídica tiene en cuenta la realidad social y las distintas relaciones sociales.

Igualmente se utilizó el método cualitativo, es decir, se parte del estudio de la realidad, y del análisis de las actitudes, percepciones, emociones y acciones de los sujetos involucrados en la problemática escogida, en éste caso, relacionada con la tortura. En palabras de Ana Lucía Moncayo (2011, pág. 71) el énfasis de éste enfoque se da “en el análisis de lo individual y concreto, por medio de la comprensión o interpretación de los significados intersubjetivos de la acción social (desde el punto de vista del actor social). O en palabras de R. Stake (1995: xi), en la particularidad se investiga para comprender las variadas y complejas relaciones existentes en la realidad, por lo tanto que suele ser más descriptiva que la metodología cuantitativa.

Para el desarrollo de ésta investigación sociojurídica se utilizó las fuentes primarias y secundarias bibliográficas, igualmente entrevistas a académicos, funcionarios (entre ellos médicos legistas) y víctimas de torturas con el fin de indagar sobre el conocimiento de casos de la jurisprudencia internacional y nacional, especialmente la de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

1. Marco teórico

El Estado colombiano continuamente actualiza su ordenamiento jurídico, no dejando atrás lo referente a la promoción y garantía de los derechos humanos con base en el desarrollo actual del Derecho Internacional de Derechos Humanos, por lo tanto, fue menester introducir la noción de víctima como reconocimiento de esta como sujeto de derechos e igualmente la verdad, la justicia y la reparación como sus derechos.

A continuación se traza brevemente la evolución del concepto de víctima tanto en instrumentos internacionales y nacionales, como la referencia sobre este concepto en los tribunales internacionales e internos, así:

Normatividad internacional:

La primera noción de víctima en el derecho internacional la dio la Resolución 40/34 del 29 de noviembre de 1985 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que adopta “La Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder” .

Esta Declaración se fundamentó en la existencia de miles de personas sustraídas de sus derechos, que no poseían herramientas para la reivindicación de los mismos ante los Estados y la comunidad internacional, por lo tanto, fue de manifiesta urgencia tal reconocimiento, al igual que el de los mecanismos para su protección, con dos fines: poner en práctica lo dispuesto por la Declaración, y reducir la victimización. Además, la citada declaración dentro de su texto reconoció dos clases de víctimas: víctimas de delitos y las víctimas del abuso del poder. Es importante señalar que se analizará lo concerniente a los derechos de las víctimas de delitos, por ser la tortura una violación de los derechos humanos.

En las últimas décadas dentro de la ONU se ha desarrollado el contenido de los derechos de las víctimas mediante la elaboración de distintos informes, por parte de relatores especiales (Louis Joinet, Theo Van Boven, Cherif Bassiouni, entre otros), sobre la situación que padecen las mismas. Dichos relatores fueron clave en la construcción del “Conjunto de principios para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad” y los “Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones”, [en adelante “principios sobre reparaciones”] y lograron el reconocimiento de los derechos de las víctimas- en tres grandes bloques de derechos: verdad, justicia y reparación.