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La memoria histórica como elemento de restablecimiento de derechos de niños, niñas y adolescentes víctimas del desplazamiento forzado por la violencia en Colombia

 

E. Identificación de vacíos

De entrevista realizada el 7 de septiembre de 2013 a la experta en enfoque diferencial etario María Eugenia Montoya, quedó claro que a la fecha “ninguna entidad publica ni organización social se ha pensado el tema de la memoria histórica con enfoque de niñez ni adolescencia”, y el tema sigue siendo un “asunto adulto céntrico que no reconoce las afectaciones de los NNA ni los asume como sujetos sociales históricos con un papel preponderante en la garantía de no repetición”.

Aun cuando no existe discusión frente al hecho que los NNA son una prioridad, y así se lee y repite en los distintos escenarios académicos e institucionales del país, entre otras razones por encontrarse plasmada dicha prioridad a nivel constitucional al señalarse que los derechos de los NNA priman sobre los derechos de los demás, también es cierto que este importante postulado constitucional no ha logrado su verdadera materialización en lo que a ciertos derechos concierne, precisamente por esa visión adulto céntrica señalada por la experta entrevistada y que hace que las políticas y acciones se formulen desde la perspectiva del adulto.

Se observa por ejemplo, en la ruta de reparación integral para NNA que de forma conjunta diseñaron el ICBF y la UAERIV, cuando incluyen la memoria histórica dentro de las directrices de una política de reconciliación para NNA, pero sin ahondar en la manera como la misma se realizará, y sólo indicando los objetivos de dicha política.

Asimismo, de entrevista efectuada el 17 de octubre de 2013 a la experta en niñez desplazada, María Angélica Gómez, se identificaron entre otros vacíos, la falta de articulación interinstitucional para coordinar las estrategias de intervención, en particular entre la Unidad de Atención Especial y Reparación Integral a Víctimas –UAERIV–, el CMH y el ICBF; la escasa participación de NNA desplazados en los procesos de diseño de metodologías y lineamientos de políticas públicas; y, la inadecuada sistematización de experiencias, metodologías, lecciones aprendidas y avances locales en la materia.

Con lo anterior, se evidencian los principales vacíos de la política pública de memoria histórica en clave de infancia y adolescencia, puesto que aun cuando reconocen algunos avances en acciones y programas puntuales, los mismos no representan una política pública como tal, en ocasiones por tratarse de acciones desarrolladas desde lo regional y con poco impacto en lo nacional; en otras, por tratarse de ejercicios de identificación de violencias distintas al desplazamiento; y, en las más de las veces, por no tenerse en cuenta la opinión y voz de los NNA como víctimas.

Así por ejemplo, no se cuenta a la fecha con un programa o línea acción específica y menos con una política pública que enfatice en la escuela como el medio o escenario idóneo para intervenir a los NNA afectados por el desplazamiento, en la medida que la escuela hace las veces de laboratorio social que permite reunir distintos actores –estudiantes, docentes, familia- con problemáticas distintas, que deben ser intervenidas por el Estado para su adecuada superación.

El mismo CMH ha señalado que “la escuela es uno de los espacios más afectados por el conflicto armado, por este motivo el derecho de los niños y las niñas a la educación ha sido vulnerado en múltiples ocasiones” (2014, p. 12), escenario en el que pueden llevar a cabo múltiples acciones con el fin de “potenciar los procesos de reparación desde acciones educativas” (2014, p. 15), pero que desafortunadamente no se han llevado a cabo, perdiéndose con ello una valiosa oportunidad de intervención.

Vacíos que podrían llenarse teniendo en cuenta la inclusión de algunos elementos importantes dentro de la política de memoria histórica para estos NNA, manifestados por las expertas consultadas, a saber:

  • El reconocimiento material –no formal-, del enfoque diferencial de las victimas por ciclo vital, incluyendo también a los nasciturosque vivieron el desplazamiento durante la etapa de gestación, y en consecuencia nacieron fuera de su contexto cultural lo cual afecta la construcción de identidades colectivas y ciudadanas. 
  • Los relatos y voces de los NNA acerca de su particular situación, puesto que lejos de subestimarse, deben priorizarse al ser verdades subjetivas particulares y hasta históricas, desde luego, en su perspectiva de NNA.
  • La incorporación de metodologías y contenidos de la memoria histórica en el sistema educativo formal e informal, puesto que el aula escolar es un escenario propicio para facilitar los procesos de reconciliación.
  • El reconocimiento de las lecciones aprendidas en procesos efectuados desde la sociedad civil, lo que en la práctica permitirían evitar la re-victimización en NNA y que podrían ayudar a orientar o re-orientar las metodologías a aplicar, sobre la base de aquellas que hayan brindado mayores resultados en la materia.
  • El garantizar procesos de resilencia de NNA, como una forma de superación de los hechos y consecuencias negativas devenidas del desplazamiento como hecho victimizante.

Conclusiones

  1. No cabe duda que el conflicto armado y el desplazamiento forzado que vive el país desde hace más de 50 años, constituyen en términos de la Corte Constitucional una vulneración masiva, sistemática y continua de derechos fundamentales que afecta cuantitativa y cualitativa a NNA quienes reciben un mayor impacto del fenómeno, según se describió en el Auto 251 de 2008, resumido en este artículo.
  2. La memoria histórica es un elemento útil en la superación de los impactos del desplazamiento en NNA, particularmente los causados en su esfera psicológica y emocional, ya que en términos del CMH, la memoria debe entenderse como una reconstrucción dinámica de la historia, nunca estática, puesto que se trata de una valiosa “herramienta para vivir el presente y dignificar el proyecto futuro”.
  3. A partir de la evocación de los hechos del pasado o de sus secuelas, se podrá construir un futuro para los NNA lejos de dichas afectaciones, permitiendo la construcción de su identidad como ciudadanos en el que la violencia no tenga un referente en sus vidas.
  4. La memoria histórica permite dejar a un lado esa sesgada y peligrosa construcción de identidad a partir del desplazamiento en la que vienen creciendo muchos NNA, y que después de varios años de haberlo vivido –directa o indirectamente- aun siguen bajo este “estigma” social. Entender que el desplazamiento es una situación transitoria y no una condición permanente, facilita su superación.
  5. Sólo con la adecuada y conjunta intervención de Estado-familia-sociedad, los NNA desplazados podrán materializar el postulado de “dignificar el proyecto de futuro”, de lo contario, dichas afectaciones dejarán huellas en sus personalidades, que se reflejarán en su vida adulta.
  6. La memoria histórica permite a las nuevas generaciones conocer de forma más fidedigna sobre su pasado, de su familia y la sociedad, al oír y leer las voces de todos los actores de su realidad, y desde allí reconocerse como individuo capaz de superarlos y lo más importante, no repetirlos.
  7. Hay un interesante trabajo del CMH de recopilación y análisis de testimonios e historias de NNA víctimas del conflicto y su impacto en el desarrollo psicosocial. Sin embargo, no se evidencia la forma como se va a utilizar esta información para formular planes y programas de memoria histórica encaminados a la reconciliación nacional.
  8. Las acciones del Estado desarrolladas hasta la fecha, son ejercicios aislados que, aunque valiosos, se trata solamente de un incipiente esfuerzo que no puede enmarcarse como una verdadera política pública de memoria histórica para la niñez y adolescencia desplazada, que permita hablar de un sistema integral en la materia.
  9. Aun cuando se identificaron ejercicios de memoria histórica recogidos en informes de entidades públicas (CMH principalmente) y de organizaciones privadas (ICTJ), los mismos no han trascendido a escenarios distintos al académico o de consultoría, a pesar de contener valiosos relatos de NNA víctimas del conflicto.
  10. El enfoque diferencial que debe regir las políticas públicas para la atención y restablecimiento de derechos de víctimas del desplazamiento, sigue siendo un postulado etéreo, sólo un principio orientador, que aunque plasmado en distintas normas, aun no se materializa, invisibilizando con ello a los NNA.
  11. La memoria es elemento clave en las construcciones sociales y democráticas, ya que recordar la historia, por dolorosa que sea, permite a futuras generaciones no cometer los mismos errores y apartarse del camino de la violencia. Se trata de un deber ser de la agenda política y educativa del país, pues los NNA tienen el potencial de la resiliencia, cuando han sufrido el dolor de la violencia.
  12. La memoria histórica es un elemento clave en cualquier política de perdón y olvido, sin desconocer claro, que el perdón podría obligarse, mas no así el olvido, pues se trata de un proceso personalísimo que los NNA como sujetos de derecho podrán optar por aplicarlo o no en sus vidas.