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El derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas: una vía para fortalecer la gobernabilidad democrática en Colombia

 

Plan de acción

Con el fin de que el sistema político colombiano sea gobernable democráticamente, desde un enfoque de derechos humanos y culturalmente sensible, los pueblos indígenas, como actores estratégicos, deben hacer parte parte integral del Estado colombiano, conforme sus propios usos y costumbres. De esta forma se busca que los grupos originarios puedan llevar a las instituciones políticas sus demandas, reivindicaciones y aspiraciones, con el propósito de que su situación se visibilice y sea afrontada con la urgencia y la gravedad que merece.

Con el propósito de mejorar la gobernabilidad democrática, se debe promover la participación de los pueblos indígenas para buscar una mejor calidad de la representación de los mismos en las instituciones políticas, tanto a nivel nacional como local, y generar los espacios adecuados para llevar a cabo los procesos de consulta y consentimiento libre, previo e informado, antes de la adopción o implementación de cualquier tipo de decisión susceptible de afectarlos directamente.

Así mismo, se debe promover la autonomía en el manejo de sus asuntos internos, con el fin de permitirle a estos grupos ser capaces de decidir por ellos mismos sus propios modelos de desarrollo y bienestar y generar los espacios adecuados donde puedan incidir en la adopción de decisiones y en el control de responsabilidades y rendición de cuentas de sus gobernantes.

Se busca de ésta forma generar mejores respuestas políticas a los problemas que aquejan a los pueblos indígenas, que sean formulada con su participación, y desde un enfoque local, con el propósito de generar una mayor la legitimidad del sistema político colombiano, al tiempo que se salvaguarda a estos grupos de las situaciones de violencia persistente, que impactos considerables en sus condiciones de vida y bienestar, y que amenazan la supervivencia física y cultural de las mismos.

El principal objetivo de un plan de acción de este tipo, es lograr la gobernabilidad democrática del sistema político colombiano, desde un enfoque de derechos humanos y culturalmente sensible. Con ese propósito se debe lograr:

a) Promover la participación de los pueblos indígenas en las instituciones políticas, tanto a nivel nacional como local.

b) Generar los espacios adecuados para llevar a cabo los procesos de consulta y consentimiento libre, previo e informado, antes de la adopción o implementación de cualquier tipo de decisión susceptible de afectarlos directamente.

c) Promover la autonomía en el manejo de sus asuntos internos, con el fin de permitirles a estos grupos ser capaces de decidir por ellos mismos sus propios modelos de desarrollo y bienestar.

d) Generar los espacios adecuados donde los grupos originarios puedan incidir en la adopción de decisiones y en el control de responsabilidades y rendición de cuentas de sus gobernantes.

Como ya quedó establecido, el principal objetivo de la intervención es lograr la gobernabilidad democrática del sistema político colombiano, desde un enfoque de derechos humanos y culturalmente sensible. Las siguientes acciones fueron tomadas, principalmente, del documento denominado “Directrices sobre los asuntos de los pueblos indígenas” elaboradas por el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2015), adaptadas al contexto de la presente investigación.

Para lograr el objetivo propuesto se deben tener presente, de manera previa, ciertos parámetros básicos que resultan obligatorios en la interacción entre el Estado y los grupos originarios, ya que son necesarios para asegurar la participación de los mismos, de manera real y efectiva en las instituciones políticas, en su condición colectiva de pueblos indígenas.

Entre esos parámetros se pueden mencionar, en primer lugar, que el régimen jurídico nacional e internacional de protección que establece derechos colectivos a favor de los grupos originarios, constituye el marco de acción para todas las medidas a implementarse. En segundo lugar, que los procesos y estrategias a desarrollarse deben ser adaptadas a las culturas y características específicas de cada uno de los grupos, y finalmente, que los pueblos indígenas deben involucrarse en calidad de tal, es decir, en su dimensión colectiva, desde el principio del proceso de formulación e implementación de acciones, y no como simples actores de la sociedad civil o en ejercicio de sus derechos individuales.

Ahora bien, con base en la situación de cada uno de los pueblos indígenas, se deben considerar cuidadosamente las diferentes opciones para adoptar las acciones pertinentes. Para el Estado colombiano la diversidad cultural es un bien valioso y susceptible de ser salvaguardado, sin embargo, las culturas indígenas no se deben entender como estáticas, ya que las mismas cambian constantemente y son capaces de incorporar y adaptarse nuevos elementos culturales que complementen las tradiciones ancestrales, siempre y cuando la adaptación no sea forzada sino el resultado de las aspiraciones de la comunidad misma.

Por otra parte, se debe realizar un esfuerzo importante en desarrollar las capacidades de los pueblos indígenas, de sus organizaciones, asociaciones, líderes, autoridades tradicionales y representantes. El Gobierno debe aumentar la capacidad de los pueblos indígenas como sujetos de derechos por medio de su capacitación en habilidades de liderazgo, la promoción de capacitación jurídica y la asistencia jurídica para que sean capaces de defender sus derechos en las cortes, así como habilidades de alfabetismo. Tal formación resulta necesaria antes de otorgarles a los líderes indígenas responsabilidades políticas administrativas, para que cuenten con la capacitación necesaria para desempeñarse bien.

Promover la participación de los pueblos indígenas los procesos de consulta y consentimiento libre, previo e informado.

Los líderes políticos indígenas son clave para la inclusión de valores y prácticas multiculturales en la agenda local, regional y nacional y para incluir a los pueblos indígenas en los procesos de adopción de decisiones. “Si bien los líderes tradicionales se reconocen como las autoridades superiores en sus comunidades, los representantes de organizaciones indígenas pueden tener habilidades y el conocimiento para interactuar con el sistema” (Plan de compromiso, Directrices del GNUD, 2015) cultural predominante y “ser capaces de articular las opiniones de los líderes tradicionales” (Plan de compromiso, Directrices del GNUD, 2015). Por este motivo se debe ser abierto e inclusivo con respecto a una amplia gama de organizaciones de los pueblos indígenas y de representantes basados en la comunidad.

“Pero elegir los aliados apropiados entre los pueblos indígenas a veces puede ser difícil” (Plan de compromiso, Directrices del GNUD, 2015). Hay que prestar atención a las tensiones que puedan existir entre diversos grupos indígenas, por lo que “la elección de aliados también debe tener en cuenta grupos que a menudo son marginados dentro de sus propias comunidades indígenas” (Plan de compromiso, Directrices del GNUD, 2015). Igualmente se debe evitar todo tipo de sesgo en la elección de aliados, “ya que éste puede resultar en una violación del derecho de los pueblos indígenas de determinar libremente sus representantes o procesos de representación” (Plan de compromiso, Directrices del GNUD, 2015).